Poesía y anglosajona: los kennings

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Antes de abordar los kennings, un pequeño resumen histórico.

Britania, conquistada en un segundo intento por los romanos, había sido su provincia más septentrional, cerca al Thule: el fin del mundo.

En el 449, Roma se desintegró y retiró las legiones de Britania. El país quedó sin la defensa con la que contaba y empezó a sufrir los ataques de los pictos del norte (los pueblos celtas que habían quedado más allá del Muro de Adriano) y de los sajones por el este, llamados “germanos del mar” por Tácito en su Germania.

Un jefe celta-britano, llamado Vortigern, decidió llamar a los jutos (pueblo germano procedente de Jutlandia) para que lo ayudaran contra los pictos. Llegaron dos célebres jefes germanos: Hengest, cuyo nombre significa potro, y Horsa, cuyo nombre significa yegua.

Después de desembarcar en Kent, derrotaron tan fácilmente a los pictos que decidieron conquistar Inglaterra. La conquista no fue una invasión armada, fue llevada a cabo casi pacíficamente.

Inmediatamente después de la invasión, se fundó el primer reino germánico en Inglaterra. Poco a poco más germanos dejaron sus tierras natales en Jutlandia y en Escandinavia y emigraron hacia Inglaterra, fundando Northumbria, Wessex y Bernicia.

Posteriormente monjes cristianos procedentes de Roma convertirían a todos estos pueblos al cristianismo, y en ese punto, ya tenemos la conjunción perfecta: un cóctel cultural, religiosos y lingüístico formado por los celtas, la cultura latina y la cultura germánica.

La poesía es anterior a la prosa, y hay importantes razones para que así sea. En el mundo previo a Gutenberg la tradición literaria era eminentemente oral, y los versos actúan como una suerte de fórmula mnemotécnica: son más sencillos de memorizar que la prosa.

Sin embargo, el concepto de verso es muy elástico, y no significa lo mismo en todos los pueblos y en todas las épocas. Nosotros estamos acostumbrados al verso isosilábico y rimado pero los griegos al verso entonado. El verso germánico se basa en la aliteración, la reiteración de un sonido.

En la épica anglosajona, para que los versos aliterasen, ciertas palabras en lugares específicos del verso deben empezar con el sonido adecuado:

“So Hrothgar’s men lived happy in his hall”

¿Qué sucede cuando queremos utilizar una palabra, por ejemplo el mar, pero esta no alitera por empezar con un sonido distinto al que debería?

Para solucionar estos casos los germanos habían desarrollado un instrumento poético, los kennings: metáforas descriptivas. Se crearon palabras compuestas que sustituyan a las originales. En un primer momento este recurso era funcional, pero poco a poco empezaron a crearse metáforas hermosas. Esas palabras compuestas funcionaban como una sola palabra, por ejemplo «whale-road». A continuación mostraremos algunos ejemplos traducidos ya que a menudo su significado es oscuro:

Al mar se le empezó a llamar “camino de la ballena”, “caminos de las velas” o “baño del pez”. Las naves se llamaban “potro del mar”, “ciervo del mar” o “jabalí de las olas”; en todos los kennings referentes a la nave, se la trata como un animal vivo. Al rey se le llamaba “pastor del pueblo” o “generoso de anillos”. La batalla pasó a ser la “tempestad de espadas”. Los cadáveres el “alimento de cuervos”. El Sol era la “vela del cielo”, la “joya luminosa”, el “escudo del paraíso” o la “llama de las nubes”. El aire era la “casa de los pájaros”. Los arenques las “flechas del mar”. La ballena el “cerdo del oleaje”. La barba el “bosque de la quijada”. La cabeza era el “castillo del cuerpo”. La sangre la “cerveza de cuervos”. El cielo la “tierra de estrellas” o el “camino de luna”. El corazón la “manzana del pecho” o la “dura bellota del pensamiento”. El cuervo el “caballo de la bruja”. La espada podía ser la “rama de las heridas”, el “roedor de yelmos”, el “pez de batalla” el “remo de la sangre” o el “lobo de las heridas”. El fuego el “sol de las casas”· La princesa era la “tejedora de paz”. Al cuclillo se le llamaba “guardián del verano”. El mismo nombre de Beowulf esconde una metáfora compuesta: el lobo de las abejas, que es el oso.

Estas metáforas se usaron como lugares comunes, todos las entendían. También tenemos las tvíkent, que consiste en el uso de dos kennings en un mismo verso, lo cual va oscureciendo cada vez más el significado que esconde la metáfora: “El roedor de yelmos cubierto por el sudor de batalla”

En la cultura popular también se esconden muchos kennings, quizás ocultos a la vista hasta ahora. El “Señor de los Anillos” es un antiguo kennings que ya aparece en Beowulf, y hace referencia al rey. En Game of Thrones aparecen múltiples kennings, algunos ya conocidos y que George R. R. Martin los utiliza en sus títulos: “Tormenta de Espadas” o “Festín de Cuervos”.

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